miércoles, enero 11, 2006

Princesas...

Érase una vez una princesita con unos ricitos de oro que tenía un ángel especial. Al poco de nacer, yo cantaba para que se durmiera (pobrecilla) y la veía como una muñequita preciosa con una sonrisa inteligente y pícara, en la que ya despuntaba la elegancia que la caracterizaría luego.

Esta princesa, más conocida como Sufumu, tras su primer día de colegio, volvió toda sonriente hasta que se enteró que al día siguiente tenía que volver. ¡¡Que yo ya he cumplido!!! Todavía conserva esa rapidez mental en sus respuestas. Con sólo 12 años cuidó de su tío, enfermo de cáncer, moviendo los papeles con los médicos y haciéndole la comida, compartiendo con él temporadas.

Unos años más tarde nació otra princesita y la escogimos el nombre entre las otras tres princesitas y los reyes. La llamamos como la flor que a todas nos pareció más bonita. Ahora es conocida como Lara.

Pues esas dos princesitas crecieron y se convirtieron en ladronas. Las más eficaces y pulcras que haya visto jamás. Hace muchos años me robaron el corazón y no hay manera de que me lo devuelvan. Ah lo que se da no se quita.

La princesita ricitos de oro llora muy pocas veces y a menudo se guarda para sí sus problemas y preocupaciones.

Ayer, tras su visita de rigor con su oftalmóloga, me encontré con las dos para desayunar. Lara lloraba y Sufumu no. Me contaron la situación y le quité importancia (como habían predicho que haría), intenté encontrar algo positivo en lo que les había dicho la doctora, las intenté hacer ver la mínima esperanza… pero al final rompí a llorar. Todas menos Sufumu, pero al final la convencimos y se unió al espectáculo.

En ese mismo momento hicimos un pacto. A partir de ahora contará mucho más cada carcajada que nos metamos entre pecho y espalda, cada abrazo que nos demos, cada sonrisa que soltemos que las malas noticias que nos lleguen. No pensaremos mucho en el mañana y disfrutaremos de las cosas buenas que tenemos que son muchas.

La princesa Sufumu nos prometió que llorará cuando tenga ganas y ayer por la tarde lo hizo. Antes Lara era nuestra princesa favorita y la mimábamos y la tocábamos la cara... Ahora la princesa Sufumu ocupa su lugar por mayoría absoluta. Hasta Lara le dejará que le achuche la cara entre sus manos sin poner resistencia… Eso sí, con guantes que tiene las manos muy frías. Nos gusta mucho nuestra hermana favorita y hasta ella ha reconocido que le encantan nuestros mimos.


PD: También está la princesa que nació antes que yo y que aunque ahora no viva cerca también pensamos en ella.